Problemas con el 1-O

 

Comparto muchos sino todos los puntos:

Manuela Nogueras Corral ha escrito esto:

I
Si un referendum fuera ilegal, no tendría efectos jurídicos, no se reconocería su resultado y punto. A partir de ahí, o alrededor de ahí, estarían la negociación y el diálogo, lo que debiera ser la política. Es absolutamente innecesario ocupar las calles, declarar de facto un estado de sitio y apalear a decenas de miles de personas, salvo que lo que se pretenda sea dar un escarmiento masivo o una triste sensación de estúpida y sórdida fortaleza.
II
En este orden de cosas, además, no hay ni un solo precepto legal que prohíba votar en un referéndum “ilegal”. Quien lo conozca que lo ponga encima de la mesa. Lo de hoy en Catalunya, además de perfectamente evitable y políticamente nefasto, no ha estado amparado por ninguna norma, ha sido un ejercicio abusivo y gratuito de la potestad en el uso de la fuerza. Una completa vergüenza.
III
El abismo creado hoy entre Catalunya y España puede ser, literalmente, imposible de reparar. La imagen de la policía requisando urnas y apalizando ciudadanos y ciudadanas pacíficos esperando a votar, sin ni siquiera tener que entrar a juzgar en la naturaleza jurídica del acto, es repugnante desde cualquier punto de vista y crea heridas que pueden tardar en suturar lustros. El Gobierno español es, entonces, un perfecto idiota moral y estratégico.
IV
Hoy se ha trasladado y ampliado el debate desde el derecho de autodeterminación, la nación y la identidad al terreno de la democracia y los derechos civiles. Soberanía popular y sociedad frente a Estado. La línea roja ha sido perfectamente trazada y de cada cual depende saber dónde se coloca, pero que no se enrede en explicaciones conspiranoicas ni finas disquisiciones, porque ya no hay engaño: existe un antes y un después de este domingo maldito. Hasta para los que no nos creemos las patrias ni las banderas.
V
No sé qué puede haber en la cabeza de alguien uniformado que golpea y empuja, que gasea o que salta con saña sobre gente indefensa. Y, con todo, aún me queda el lejano recurso a la apelación de una repugnante obediencia debida. Con quien ya no puedo más es con quien intenta justificarlo de algún modo, ya sea desde la ley, desde la identidad o desde la historia. Ya basta, pido un cierto respeto a mis escrúpulos. De los silenciosos, esos que no abren el pico cuando la política se pone compleja, mejor ni hablamos, porque son fantasmas y con fantasmas no se cuenta.

Sobre el Autor

A.OlmedoS.
Estudiante de biología, blogger, lector por diversión, inconformista y luchador.

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